Pablo Milanes

 

Estuve a punto de publicar un mazacote de palabrerias intelectualoides criticando el fanatismo cegador que el querido Pablo tuvo en su juventud hacia el régimen comunista de Cuba, todo bajo el pretexto de intentar definir su música y letras con los vocablos "Revolución" y "Amor". Pero al escuchar sus canciones en mis audífonos de regreso a casa, no pude mas que recordar momentos y sensaciones, sin importar en cual de las dos definiciones cayeran.
Ahí estaba en el transcurso de mi peregrinar, pensando en que, por ejemplo, si bien no estoy de acuerdo con parte de la letra de Canción Por La Unidad Latinoamericana, eso no quita que me siga dando escalofríos la música y aquel esperanzador anhelo juvenil de su lírica. Y ni que decir de Nelson Mandela, Sus Dos Amores, que me estremece hasta lo profundo.
Que Mírame Bien y Para Vivir me recuerdan amores y desamores con sus letras que caen en la exactitud de ese sentir hacia otra persona, cuyos rostro viene y va conforme la música avanza, sin necesidad de palabras rebuscadas o analogías crípticas.
Regresé al sentir de mis años universitarios al escuchar Amo Esta Isla, Yo Me Quedo y Cuanto Gane, Cuanto Perdí, cuando comenzaba a abrir mi mente, fascinándome con todo lo nuevo que se me presentaba, mientras tenía aun la esperanza de que realmente lo iba a lograr, sensación que Los Días de Gloria me hizo extrañar.
La jovialidad y el gozo de Homenaje y Yo No Te Pido me recordaron lo tanto que disfruto la música, en general y en particular, cuanto me inspiró Pablo Milanes para salir de mi confort rockero e ir hacia otros sonidos, mas de aquí, del trópico y a crear melodías de mas acá, del corazón.
Yolanda y El Breve Espacio volvieron a ponerme en el asiento de atrás del auto de mis padres, cuando era niño y salíamos de viaje, hacia la capital o hacia el pueblo donde vivían mis abuelos y mis tías, quienes también ponían esas canciones en su antiguo estéreo, por lo que sus notas me remiten a lozas viejas con adornos de antaño y a la humedad de la casonas muy antiguas, típicas de la península.
No solo nostalgias me trae la música de Milanes, pues por ejemplo, tengo muy presente Años, pues desde que la escuche por primera vez, hace 20 años, de verdad que he notado y me ha pesado mas lo que dice su letra. Me veo a mi, a mis padres, a quienes quiero y a quienes ya no están, y lo peor, que el tiempo sigue transcurriendo, con verdades desapareciendo y la tendencia del mundo a volverse un lugar mas lúgubre.
También están Todos Los Ojos Te Miran y Esperando El Milagro, que recientemente descubrí, la primera porque la versión de su hija Haydee es una de las canciones favoritas de mi amor Majo, y la segunda porque es de las ultimas canciones que el cantautor publicó.
Realmente Milanes ha estado y ha influido de sobremanera en mi vida, por lo que criticarlo por criticar era un desdén, cuando lo mejor que podía hacer era mirar a la distancia y acordarme de las pifias que también yo realicé en algún momento y poner los pies en la tierra, para disfrutar lo que Pablo querido nos dejo.