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Reseña del Concierto de Caifanes en Xmatkuil

 

14/02/2026

Hasta Morir - Aquí No Es Así - Detrás de Ti - Debajo de tu Piel
Detrás de los Cerros -  Dime Jaguar - Inés - Nada - Viaje Astral
Los Dioses Ocultos - Y Caíste -  De Noche Todos Los Gatos Son Pardos
Cuéntame Tu Vida - Matenme Porque Me Muero - Nubes
Viento - No Dejes Que - Perdí Mi Ojo de Venado - Afuera
Quisiera Ser Alcohol - La Célula Que Explota -  La Negra Tomasa

 

Subjetividades Previas

Hace mucho, muchisimo tiempo que no hago esto, lo de escribir mis impresiones sobre algún concierto al que asistí. El ultimo que reseñé ocurrió hace 14 años, que se sienten tan lejanos, que pareciera otra vida; ni siquiera la gran mayoría de mis células son las mismas, creo solo me quedan iguales las del cerebro. 
Podría dar las excusas de siempre del porque dejé de escribir reseñas de conciertos, a pesar de haber ido a varios mas (y hasta repetido artistas): que si estoy ocupado, que si el trabajo, la escuela, la vida, etc... pero lo cierto es que una penosa situación que ocurrió cuando asistí al concierto de Roger Waters en el Zócalo de la CDMX en el 2016, eliminó de mi ser las ganas de seguir reseñando conciertos. 
Evidentemente, el día del evento asistió una gran cantidad de gente, aprovechando lo gratuito del evento y lo peculiar de que el exbajista de Pink Floyd se presentará tocando las mejores y mas conocidas canciones de la banda. Yo, que en cierta manera ya estaba acostumbrado a ocasiones de tal magnitud, hice todo lo que la experiencia me había indicado hacer en este tipo de casos: llegar con varias horas de antelación y si era posible, aferrarse a alguna barandilla, pues el mar de gentes durante el recital suele moverse hacia enfrente y hacia atrás, cuestión de la que inevitablemente uno forma parte. Pues bien, a 4 o 5 canciones de terminar el concierto, un señor, que no había notado hasta ese momento, comenzó a gritarme y empujarme, de forma violenta, reclamándome el porque me iba "hacia atrás", como si le quisiera quitar su lugar. La verdad es que no me había dado cuenta de que tanto me había movido con el mar de gente (calculo que como 2 metros de mi lugar original) y menos de que estaba, involuntariamente, incomodando al don. Pero fue tan desagradable su reaccionar, que al intentar quejarse con uno de los trabajadores del gobierno que rondaba cerca, este le dijo que no me tocara, ni me empujara, que el concierto ya iba a terminar. 
Grande fue el cielo y la misericordia divina, porque realmente la actitud del sujeto arruinó mi experiencia musical, a tal punto de tan solo querer que se terminará el concierto para voltearme y plantarle cara, a ver si no le daba vergüenza frente a sus hijos (que veían con tristeza el accionar de su progenitor) confrontar a alguien que ni la debía ni la temía. Por fortuna (para el, por su bienestar, y para mi, por mi conciencia), cuando volteé ya se había esfumado, el y toda su familia, mezclándose entre el mar de gente que iba de regresó a sus hogares, contentos de haber disfrutado un recital tan soberbio, victimas sin saber de la envidia que me corroía en esos momentos, por el sentir que un imbécil no me dejó adquirir. 
Ese fue el primero de varios conciertos a los que posteriormente he ido. A saber: de los Red Hot Chili Peppers (malisimo el audio en el Palacio de los Rebotes), La Gusana Ciega, El Gran Silencio (que andaban tan enojados con la organización del evento, que se desquitaron la mejor forma posible: canalizando esa energía en música), otra vez a los queridos Tacvbos y a Paul McCartney (no es lo mismo los tres mosqueteros....), a Juan Luis Guerra, José Luis Perales, Silvia Estrada, Jenny and The Mexicats, entre otros... ninguno de los cuales escribí al respecto por el mal sabor de boca que me dejó esa experiencia ocurrida hace 10 años. 
Pero el tiempo pasa y se asienta el polvo. Resulta que a principios de mes, una ex alumna de Majo (quien da clases de danza) le ofreció conseguirle boletos para el concierto de Caifanes que iba a suceder en el Centro de Espectaculos Montejo, en Xmatkuil, por motivo del Carnaval. Estos boletos, que repartieron las autoridades locales de forma gratuita, rápidamente se esfumaron, y llegaron, muchos de ellos, a manos de revendedores. Majo me comentó en algún momento, que posiblemente le iban a dar 2 boletos para que fuéramos, y sirviera de salida romántica por el día de San Valentín, ademas de compensar cierto suceso en el cual no pude ver a Saul Hernández y compañía en el Tecate Acardia Mérida del 2019 por culpa de ellas y sus amigas, que tenían que ir al baño urgentemente, y yo les tenía que acompañar, para resguardarlas por si se fueran a romper, o algo así. Creo que se nota que tan mosqueado acabé por no ver a la banda en ese momento.
La cuestión es que, dos o tres días antes del evento, mi madre me preguntó por teléfono cuales eran mis planes para el 14 de Febrero. Yo, que estaba en la duda ante la incertidumbre de si finalmente le darían o no los boletos a Majo, le dije que probablemente iríamos a ver a Caifanes en Xmatkuil, "muy romanticamente". Ella enseguida me pidió que de ser posible le consiguiera uno mas para mi prima, de apenas 15 años, para que los fuera a ver, pues desde hace un tiempo se había hecho fan del grupo. Yo le dije que encantado, y me propuso enviarla en el Tren Maya apenas le confirmara lo del tercer boleto. 
Fue ahí cuando comenzó un pequeño viacrucis, leve, pero contundente para esta crónica. Al salir de trabajar, Majo me comentó que su alumna no pudo conseguir los boletos, pues estos se agotaron enseguida. Resulta que el Gobierno del Estado los repartió entre distintas instancias, para trabajadores y demás personal, de forma gratuita, por lo que se fueron volando. También se repartieron en algunas estaciones de radio y en redes sociales; estos también se esfumaron en unas cuantas horas, por lo que ni chance me dio de poder obtenerlos gratis en algún lado. Ante esta situación, tuve que recurrir a los servicios de quienes les comenté hace unas lineas que acapararon los boletos: los revendedores. 
Estuve buscando y preguntando por un día en Facebook, a personas que posteaban que tenían boletos para Caifanes y para otros eventos. La mayoría los vendía a $100 cada uno, lo que se me hacía un precio justo, a pesar de lo delictivo del asunto; creo fue eso lo que motivó a que la mayoría no contestaran ante la pregunta de que si tenían boletos. O tardaban horas en responder, solo para terminar diciéndome que se les habían acabado. A quien contacté y me dijo que si tenía, no hizo ninguna publicación en su perfil o en alguna pagina de reventa, sino que en algún comentario perdido entre los cientos que había en la publicación oficial del Gobierno, ofreció los boletos. Quedamos en un lugar en especifico, a una hora especifica, por lo que tuve que mover mar y tierra para acomodar mis tres ocupaciones y las veintitrés de Majo Burgos, las cuales terminé justo 10 minutos antes de la hora pactada. Por fortuna, el lugar donde dejé a Majo quedaba exactamente a ese tiempo de recorrido, por lo que, hasta eso, me lucí y llegué puntual. En lo que ocurría la transacción, le pregunté al revendedor, solo por hacerle platica, que cuantos había logrado vender. Me contestó que casi todos, y que solo le quedaban cuatro, incluyendo los tres que me iba a dar. No se si fue una premonición, o quizá por "agradecimiento" (sé que está mal esta practica, pero lo estaba haciendo por mi prima) que decidí comprarle el ultimo boleto, por lo que al final de ese día, tenía en mis manos cuatro boletos para el concierto. 
Mis padres, sabiamente, rectificaron su decisión de enviar a Mérida a mi prima, a su corta edad, en el Tren Maya, por lo que decidieron venir el mero día, y así aprovechar para pasear un rato. Una vez que llegaron, y después de alistarnos, nos encaminamos por periférico hacia Xmatkuil.Tras media hora en un tramo con mucho tráfico, logramos entrar al final del estacionamiento y nos dirigimos hacia los locales de comida. Mi prima andaba un poco nerviosa, pues sería prácticamente su primer concierto masivo (mas no su primer evento de esa índole, pues estuvo en el Zócalo en el ultimo Grito de Independencia de AMLO, allá en la gran ciudad), así que la conforté diciéndole que no pasaba nada, que normalmente en este tipo de eventos, había un buen espacio entre la gente. Después de cenar una parrillada, nos encaminamos hacia el lugar donde iba a ser el concierto, y fue ahí cuando mi madre se animó para aprovechar ese boleto de sobra que teníamos y asistir al concierto. Le insistimos a mi padre, pero el prefirió quedarse fuera, pasear un rato en Xmatkuil e ir a descansar a la camioneta, por lo que Majo, mi madre, mi prima y yo entramos al local del evento, que es básicamente una gran explanada y un espacio para poner el escenario, que ya estaba armado en su totalidad, con las luces prendidas y las pantallas mostrando el logo de la banda. 

El concierto
 
Las luces se apagaron y el griterío se intensificó. Fue entonces cuando comenzaron a entrar, uno por uno, los miembros de la banda: primero fue Alfonso André, con su larga melena negra (pintada, obvio), que comenzó a marcar el ritmo en una batería que sonaba de maravilla. A el le siguieron Rodrigo Baills y Marco Rentería (Guitarra y Bajo, respectivamente) en el lugar al que históricamente pertenecieron los dos miembros mas controversiales de los Caifos: Alejandro Marcovich y Sabo Romo. Independientemente de su enorme aporte musical al legado del grupo, de Marcovich se entiende que no por buena persona lo corrieron... y de Sabo Romo solo puedo decir que, será un excéntrico y lo que sea, pero no estuvo bien que lo sacaran así namas por tener un proyecto paralelo (la serie de conciertos de Rock en tu Idioma), inclusive cuando el mismo se sintiera incomodo y hasta fuera de lugar tocando con la banda. Terminado esta descripción de mi sentir, con total certeza puedo afirmar que Baills y Rentería son unos excelentes músicos, que, respetando lo establecido por sus antecesores en las cuerdas, se atreven a proponer de tal forma que aportan al sonido del grupo para bien, engrandeciendolo. 
Después de ellos dos, se asomó al escenario Diego Herrera, con una Keytar, que es de esos teclados que se cuelgan de un tahalí como guitarra,  y hasta tienen un mango, para controlar el sonido. Mis respetos para el recién cumpleañero, porque fue el, en mi opinión, el que sacó la casta y el concierto adelante, tocando los teclados de una manera excelente, y luciéndose épicamente en el saxofón. 
El momento en el que los gritos y las ovaciónes del publico subieron de intensidad fue cuando salió al escenario nadamas y nada menos que el Caifán mayor, el Jaguar de los Dioses Ocultos, Saul Hernández. Yo se que la edad le llega a todos, y se que Saul (que no es su nombre verdadero, por extraño que parezca) ha llevado una vida muy dura, físicamente hablando, pues entre lo pesado de andar de gira todo el rato, las drogas en los días de antaño, la enfermedad que lo llevo a operarse 40 veces la garganta (entre que si o no fue cáncer, el prefiere guardárselo) y el accidente por Tulum en el que se volcó el coche que manejaba en carretera, aquella voz poderosa que apareció en la discografía del grupo no estuvo del todo presente, lo cual no es queja, sino mas bien acotación. Y en cuanto salió al escenario, se me hizo su aspecto como si fuera el de algún tío o pariente que solía irse de juerga antes de que yo naciera, pero ahora entre contento y fatigado, cuestión que le comenté a mi madre. Ella coincidió en ese aspecto, e incluso su sorpreza fue mayor, pues por alguna razón esperaba que salieran aquellos jovenazos de pelo largo y juventud eterna que veía en los videos musicales y en las portadas de los discos, que ella recordaba cuando tenía 20 años. 
El concierto comenzó con dos clasicazos, Hasta Morir y Aquí No Es Así. En ese momento me di cuenta de varias cuestiones: que no me sabía o no me acordaba tan bien de las canciones de los Caifos, como pensaba que lo haría al momento de escucharlas en el concierto; que mi prima, con todo y su corta edad, si es fan true, diría Majo, pues en varios momentos nos recordó el titulo de las canciones y que, si bien a pesar de los 40,000 asistentes que hubieron, realmente no sentí que estuviéramos en una marabunta asfixiante, lo cierto es que lo plano del lugar impedían que Majo, mi madre y mi prima, que son cabeza y media mas bajas que yo, vieran a plenitud el escenario, por lo que mi madre con mi prima estuvo cambiándose de lugar a cada rato, para ver si alcanzaba a ver mejor. Lo que si, es que regresaban a cada rato, pues mi prima quería, aunque no lo dijera, estar con nosotros, ahí, en ese punto exacto, viendo a una de sus bandas favoritas. 
El concierto continuó con Detrás de Ti y Debajo de Tu Piel, canciones que siento son un poco menos conocidas para el público en general, a pesar de haber sido publicada en El Diablito y El Silencio, dos de los discos mas conocidos de la banda (igual solo tienen cuatro, por lo que decir "mas conocidos" no implica que los otros dos sean desconocidos, sino simplemente, menos consumidos). Eso si, su interpretación musical fue excelsa, aunque siendo sinceros, apenas y un tanto tibia, pues se notaba que la banda apenas estaba calentando los motores. Este aspecto se reflejó en los ánimos del publico con las canciones que siguieron tocando. Tanto Detrás de Los Cerros, como Dime Jaguar y la tocada posteriormente Viaje Astral son canciones de Jaguares, y a lo mejor quienes son de verdad fanáticos a morir de Saul se las saben, pero se pudo notar que bastantes personas en el público de ese día no las conocían, lo cual no tiene nada de malo, pero si contribuyo a entibiar aun mas los ánimos. De hecho, en mi debraye mental, a veces decía que no quería ir a ver a Caifanes en la actualidad, porque eran los Jaguares bajo ese nombre. Tampoco Inés ni Y Caíste, que son algunas de las nuevas canciones que sacaron en cuanto corrieron a Marcovich, algunos años después de la reunión del 2011, para quedarse con los derechos del nombre de la banda, eran tan conocidas por la raza, como le diría en algunos momentos Saul al público, pero fueron bien recibidas, en parte por los visuales que acompañaron en cada canción, que les daba frescura y dinamismo, y en parte porque traían las letras para que pudiéramos cantarlas. Ademas, se nota que, por novedosas, los Caifos disfrutan mucho tocarlas en vivo, por lo que era muy valido concederles ese momento, mientras nos dieran interpretaciones tan buenas como las que nos estaban comenzando a dar en esos momentos. 
También entre ese lapso de canciones tocaron Nada, de su primer álbum, canción que, para ser muy honestos, hasta la fecha desconozco. Incluso no se si mi prima se la sabía. Más adelante continuaron con otra canción que ubiqué sinceramente por los visuales, De Noche Todos Los Gatos Son Pardos, pues literalmente en la pantalla principal del concierto apareció el ojo de un gato, presumiblemente pardo, por la hora del evento. Justo después tocaron Cuéntame Tu Vida, de nuevamente su primer disco, de cuyo coro memorable me acordé parcialmente, mientras me sentía en la desesperación, al sentirme oxidado de no saber exactamente lo que estaba escuchando. 
Pero por fortuna, entre ese tandem de canciones, apareció un clásico de esos que están ya en el ADN social de mexicano noventero, Los Dioses Ocultos. La canción es eterna, con sus etéreos sintetizadores  y su lírica existencialista, que cuestiona sobre actos imposibles y la responsabilidad de seres divinos y entes terrenales. Por su puesto, el publico quedó extasiado al estar escuchando semejante himno. Creo un poco antes de que tocaran esa canción, mi madre decidió salir un rato de entre el gentío para reposar su pies, pues debido a que, como no sabía que se iba a quedar al concierto, no se había puesto los zapatos adecuados (creo que tenía tacón bajo). Esa decisión la llevó a tener su propia aventura, pues ya no la vimos hasta el final del concierto, momento en que nos contó lo que les escribiré mas adelante. 
El concierto continuó, ahora si, con las mas clásicas del grupo. El escenario se fue a negros y en las pantallas se reprodujo un clip de una película de Tintan, en blanco y negro. Pensé que se iban a echar la de Pachuco, al ver al cómico en la pantalla, pues según había leído, recientemente la estaban covereando. Pero me equivoqué. En cuanto sonó Mátenme Porque Me Muero, tuve una regresión a mis años universitarios, cuando descubrí al grupo, mientras el publico coreaba la rola, extasiado. Recordé mi tiempo de antaño pues de las primeras cosas que me gustaron del grupo fueron los finales de esta canción, junto a la de Piedra, que acababan dejando solo al teclado (según yo, en Piedra lo que se escucha es un teclado imitando a un conjunto de bronces). Y fue grande mi disfrute cuando Diego Herrera terminó la canción de maneja magistral, tocando el final tal como en el disco, pero en lugar de terminar abruptamente, seguía subiendo la tonalidad con maestría, en un crescendo perfecto, que explotó en aplausos. 
La cuestión continuó con la tropical Nubes, que puso al publico a saltar y bailotear, con su cadencia latina, el saxofón de Herrera y un fondo de pantalla de, obviamente, nubes, con la perspectiva de alguien que las atraviesa volando. Viento continuó como un momento de emotividad, pues esta se la dedicaron a una persona, muy amigo del grupo, que recién había fallecido. En la pantalla aparecieron fotos de la infancia y juventud del activista, mientras el ambiente se llenaba de nostalgia, pues la letra del coro, que implora a lo intangible detenerse y no ser mas, seguro a mas de alguno le trajo a su mente rostros y vivencias que fueron y no serán nunca mas. O por lo menos, a mi me pasó así. 
 La siguiente canción fue la eterna No Dejes Que, otra de esas que esta tatuada en la memoria de una generación entera. Al fin, después de muchos intentos, me encontraba coreando una canción, y en especifico debía ser esta, la que me abrió el panorama, al escucharla por primera vez, de que había rock en español mas allá de Café Tacvba (tuve ese sesgo mucho tiempo). Aquella que canté en algún karaoke perdido cerca de Insurgentes, un viernes saliendo de un trabajo horrible, cuando vivía en la Ciudad de México, en compañía de Eli y los godínez de la oficina. Aquella que me emocionaba escuchar en vivo, después de dos o tres intentos fallidos. 
Después de la catarsis que fue, para mi, escuchar No Dejes Que, los Caifanes tocaron la de Perdí Mi Ojo de Venado, la cual Majo venia insistiendo en que no la iban a tocar, pero que le gustaría escucharla. Escucharla cantar el coro, mientras lo épico de esa canción sonaba cual himno de batalla, con sus redobles, remates contundentes, y un vigoroso solo de batería a cargo del buen Alfonso, mientras el publico, la Majo y yo batíamos la cabeza, me terminó por alegrar el día. 
Después de este rítmico momento, los Caifanes comenzaron a tocar un beat mas en la onda alternativa de lo que a la larga sería, para mi sorpresa, una versión distinta de otra de sus grandes canciones: Afuera. Por supuesto, la versión original, con su mezcla entre musica y ritmos que evocan a lo prehispánico, y el trabajo de Marcovich se extrañó con ganas, pero esta nueva versión fue sumamente disfrutable, y sobre todo, cantable, como demostró el publico, que se adaptó enseguida al nuevo tempo y beat de esta versión, y que vitoreó enardecido, cuando comenzó la sección media de la canción, con tambores y riffs en compaces que recordaban al original, y cuando la canción prosiguió, ahora si, con el ritmo clásico, y una sección final, alargada con solos de Saul y Rodrigo Baills. 
Terminada la canción, comenzó el breve momento antes del encore. En ese momento, algunas de las personas del público comenzaron a retirarse, por lo que Majo, mi prima y yo nos movimos mas para el frente, motivados por ver (y oír) mas de cerca al grupo, hasta quedar bastante mas apretujados entre la gente. En lo que la gente gritaba y aplaudía para que siguiera el concierto, pude notar que mi prima no era la única adolescente entusiasmada por ver a la veterana agrupación. Muchos adolescentes habían ido al concierto, ataviados con camisas negras con el logo de la banda, emocionados por estar ahí, cantando las canciones intensamente. En ese instante nos topamos con uno de mis sobrinos, hijo de un primo, que se lleva con mi primita, pues son de casi la misma edad. Platicaron un poco en lo que continuaba el concierto y, aprovechando que estaba mas alto y mas enfrente, ella le dió su celular y y le encargó que grabará lo mas que pudiera. 
Justo estaba dándole el celular cuando se volvieron a apagar las luces del escenario y salió Diego Herrera, con su saxofón, a continuar dando la excelente cátedra que ya venía haciendo en el concierto. ¡Incluso se aventó parte del himno nacional!. Un momento después salió a acompañarle con la guitarra rítmica Saul Hernández, para improvisar otro tanto y comenzar a tocar una versión intima, emotiva y minimalista de Quisiera Ser Alcohol, que fue bella y sublime, cantada al unisono por Saul y el publico, y amenizada en el Sax por Herrera, que superó con creces la versión original, en la cual el no participó. Este acto habla excelente del multi instrumentista, que dejó de lado el ego que normalmente acompaña a músicos de su fama y calibre, para interpretar y apropiarse de una pieza que brillaba por su ausencia. 
Después del solemne dúo, los demás miembros de la banda subieron al escenario, y comandados por Diego en el piano, comenzaron los primeros acordes de La Célula Que Explota, canción que alberga visiones delirantes en una estructura que mezcla, triunfalmente, referentes tan dispares como el mariachi y el rock, logrando evocar por medio del sonido, quizá sin querer pero de manera contundente, una analogía a esa mezcla agobiante pero indispensable  y necesaria de la mexicaneidad de los habitantes de esta república. La interpretación fue algo corta, de tiempo, lo cual no impidió que la canción fuera coreada por el publico, que se encontraba ya entregado a lo que fuese que tocara la agrupación. 
Y por supuesto, para cerrar, comenzó a sonar el punteo de lo que es el clásico eterno, que define no solo a una generación, ni a la mexicaneidad, sino a buena parte del continente, de los estratos y de los pies, al apropiarse de un ritmo que levanta y sacude: la cumbia de La Negra Tomasa. La interpretación de este tema por parte de los Caifos fue extraordinaria, alargándose lo necesario para convertirse en otra cosa, que va mas allá de lo establecido en el disco, y que recuerda el enorme impacto que significó para todo un movimiento musical, siendo su punta de lanza. Y que gran goce poder escuchar esta rola en vivo, rodeado de gente dejándose llevar por los graves del bajo, la ritmología de la batería y percusiones, una guitarra filosa y brillante, el sax penetrante y nocturno, y una voz que por momentos, parecía recuperar el brío de antaño. 
Al terminar el concierto, la gente avanzó hacia la salida, entre entusiasmada por lo experimentado y fatigada por la energía derramada. Entre todo el contingente nos encontramos con mi madre, que estaba emocionada contándonos los detalles de su experiencia, al mismo tiempo que mi prima maldecía a unos pelones que estuvieron frente a ella durante el evento, según estorbándole la vista, a pesar de que, a mi consideración, su calva otorgaba mayor rango de visión a quien estuviera detrás de ellos, que algún cráneo con cabello. 
En el caso de mi madre, resulta que se aventuró aun mas que nosotros, pues nos comentó que después de reposar sus pies, intentó llegar hasta el lugar donde, según ella, estábamos ubicados. Pero entre tanta gente se perdió, por lo que, sin querer, terminó hasta el frente del escenario, con otras señoras de su edad, adolescentes alborotados y señores sacados de los memes que dicen "pongan a Caifanes". Nos comentó que estuvo un rato frente a una de las bocinas de la tarima, pero que no soportó mas de dos canciones tan de cerca, por lo que se movió para otro lado, baile y baile en lo que, a su consideración, y en concordancia con la mía, se puso mas bueno el ambiente durante el ultimo cuarto del concierto. Todavía se puso mas bueno cuando uno de los asistentes, de altura considerable, sacó un porro, lo prendió, inhalo y les sopló a todos los que estaban por debajo y al lado de el. Tan fuerte estaba la hierba, que mi madre y la señora que se le pegó bromearon con que ya no les dolía ninguna parte del cuerpo con tanta humareda, y por eso continuaron saltando en lo que quedó del recital. 
Después de acompañar, o dejarnos llevar por el gentío, llegamos a un puesto de camisas donde mi prima se compró una con el nombre de los Caifanes, y nos dirigimos al estacionamiento, donde nos encontramos con mi padre en la camioneta, para dirigirnos contentos y cansados a la casa en Itzincab. Fue un excelente día.  

Kharthes II: Biografía de contrastes (hasta este momento)

Para ti, querido propio:

Nací un 10 de febrero, aunque por un error humano y burocrático oficialmente mi cumpleaños es el 20 de febrero. Considerando la fecha de mi nacimiento se supone soy de los 80’s y sin embargo los 90’s serán por siempre mi infancia, aquella en la que Cancún, mi lugar de origen, era una pequeña ciudad soleada y tranquila a las orillas del mar, antes de que la corrupción, los narcos y los springbreakers vinieran a cambiarlo todo.
 De niño quería ser paleontólogo y perderme en el desierto, buscando huesos de algún ser muerto hace demasiado tiempo, hasta que un día se me ocurrió hacer un acorde en la vieja guitarra arrumbada en el closet de mi antiguo hogar. Desde entonces la música y sus vibraciones se me metieron hasta el tuétano. Iba a estudiarla, a comprenderla desde sus fundamentos y desarrollar mi vida para ella, pero se atravesó la carrera de Comunicación Social y ya no fui músico por definición académica.
Tuve que salir de mi casa y mudarme a Mérida por unos largos 8 años, de los cuales hay cosas que no recuerdo y otras que no quiero recordar. Me metí a la universidad pensando que la prioridad de mi vida laboral iban a ser los medios audiovisuales, mas mi pasión termino convirtiendo los conocimientos que adquirí en solamente herramientas para sobrevivir, pues fue finalmente el sonido el que me convenció, la música en particular, el audio en lo general, por lo que acorde a ello decidí estudiar la maestría en Diseño de Audio. Una vez mas, me cambié de lugar para radicar en la Ciudad de México, que cuando llegue todavía era el Distrito Federal.
Si bien me encontraba en el estado ideal nuevamente la contradicción de mi destino hizo que me deconstruyera en la ciudad que mas me gustó, dejando atras todo lo que otrora valoraba con todo mi ser y una vez mas, cual hijo prodigo, me encuentro en las vísperas de mi retorno hacia el caribe.
Como verán mi vida esta definida por los constantes cambios y la inestabilidad. Afortunadamente ello no sucede con mi música, pues aunque se encuentra en evolución desde mis púberes 15 años, se ha mantenido constante, a pesar del tiempo, las circunstancias y las muchas personas que han estado yendo y viniendo durante estos 6 lustros de mi existencia.

Cementerio de Blogs


Verán, estudié en una universidad un tanto chaira, es decir, con ideal contestatario y revolucionario, supuestamente. La realidad es que los que estudiaban ahí eran jóvenes faroleando y los maestros amantes de la burocracia y los incentivos monetarios.
Recuerdo bien que hubo un boom de blogs entre los estudiantes que duro mas o menos dos años en los cuales mis compañeros y congéneres universitarios expresaban sus ideas de manera torpe y compulsiva. Había desde blogs de denuncia, con consignas y decretos hasta de ocio ocasional, con entradas de una o dos lineas, normalmente sensaciones o descripciones de sentimientos. Recuerdo muy bien porque para esas fechas yo ya llevaba como tres años en esto de blogger y me pareció chida la idea de que la gente se expresara por este medio que según yo lo tenia todo para el joven ideal promedio.
Casi una década después muchas cosas han cambiado, cayo una bomba desde el cielo cibernético llamada redes sociales que destruyo casi por completo la antigua aldea virtual de diversión y esparcimiento que había en esos años. Y lo hizo simplemente porque supo por donde darle, por la vía de la expresión; fue mas o menos análogo a como le paso a los antiguos aparatos electrónicos ante la llegada de los smartphones, las redes sociales incluían todo lo necesario y hasta un poco mas. Con simplemente poder compartir fotos, y videos, tener chats, juegos y la posibilidad de escribir posts en un mismo sitio le hizo el mandado a muertos como My Space, MSN Messenger y Fotolog. Claro, sobrevivió Blogger pero sin la misma popularidad e impacto de antes y fue entonces cuando surgieron los Cementerios de Blogs.
Muy raras veces visito estos cementerios, pero al hacerlo, ya mas por morbo que por nostalgia, me genera asombro ver las cosas que alguna vez se escribieron, y es que en estos tiempos tan modernos con la digitalización de las cuestiones cotidianas hace que visitar estos lugares muertos sea lo mas cercano a adentrarse entre los restos de una guerra o alguna catástrofe que ocurrió hace tiempo.
La mayoría de los blogs ya están cerrados, pero con solo el nombre te vienen a la mente flashasos de su diseño tan de los 2000 y de la forma de expresarse de sus autores. En mi caso, como conocí a las personas que hicieron estos blogs, recuerdo su jovialidad y emoción por la vida, con miles de posibilidades en sus cabezas e ideales inconformistas que les parecían eternos, sin imaginar que serian felices con sus trabajos de 8 a 4, en sus casitas teniendo bebes. Si alguien les hubiera dicho que terminarían así y peor, que lo disfrutarían... yo lo hice en su momento y obtuve miradas frías llenas de odio.
Con los blogs que no están cerrados son con los que mas me divierto, pues si con los que ya no existen es como visitar un pastizal y decir "Aquí hubo algo", con los todavía en linea es meterse entre telarañas y herrumbre para descubrir antiguas ruinas de tiempos pasados. No te llevan exactamente a los momentos nostálgicos que viviste porque son escritos y pensamientos ajenos, pero si te ponen dentro del contexto en el que fueron escritos, temporalmente hablando. Ya sea por la descripción de alguna situación o suceso destacable te dibujan una sonrisa en la cara y te hace pensar "Oh, si es cierto, eso paso en aquellos años" o por los pensamientos plasmados ante los cuales hasta con cierto tono de burla reaccionas diciendo "Oh, si es cierto, así pensaba esta persona en esos días", sobre todo en mi caso por la sarta de ingenuidades existentes.
Soy el primero en reconocer que por su puerto, también escribí estupideces sin sentido en los primeros años de este blog, pero a diferencia de los que quedaron olvidados en la deriva digital, en primera afortunadamente se le ha dado su debido cultivo y cuidado, ademas de un constante seguimiento, por lo que se puede ver el desarrollo y la evolución de los pensamientos aquí planteados y en segunda, porque aun en esos días hasta yo tenia mis limites, pues de algún modo siempre fui consciente de no prometerme o comprometerme con lo que en algún futuro no pudiese cumplir. Creo que por eso me da hasta risa al visitar el cementerio de blogs, la turisteada que se da mi mente es sumamente gozosa, casi como un guía de museo mental explicando las antiguas entradas:
...
"Aquí podemos ver a alguien que juraba vivir acorde a la contracultura por siempre, hoy es un asalariado contento"
...
"Aquí vemos un texto de una hater, emo, punk que no sabe que hacer con su vida, hoy se dedica a lamer suelas"
...
"Este cuate escribía de forma rebelde y locochona, hoy es un comunity manager"
...
"Esta chica luchaba por el fin de las imposiciones sociales, hoy se casa vestida de blanco con misa a las 4 y fiesta de etiqueta a las 6"
...
 "Este baboso tenia una pésima redacción y creía que la música lo haría feliz por el resto de su vida, hoy solo ha mejorado lo de su escritura, sigue teniendo fe en lo de las melodías"
...

Que cosas, caray...
Ps: Este blog va durar hasta que cierren blogger, inclusive después de este en alguna forma de reencarnación digital.
Sobre advertencia no hay engaño.
Salucita.

Zarigüeyas


Yo al morbosear unos tacos al pastor
  • Hace mucho tiempo, incluso antes de que yo naciera, mis padres eran jóvenes, como todos alguna vez en esta vida. Cuando recién llegaron a Cancún, allá por finales de los 80's no tenían donde quedarse, por lo que unos tíos les ofrecieron hospedaje. Por esas épocas la ciudad todavía tenia zonas vírgenes, con áreas verdes inmaculadas y toda la cosa, incluyendo animales. Cierto día, una tía en aquella casa donde vivían mis papas comenzó a gritar desesperadamente, para susto de mi madre, que fue corriendo a ver que ocurría. Mi tía exclamaba "¡Una rata, una rata!" mientras se trepaba a una silla. Mi progenitora estaba por hacer lo mismo cuando mi tía agrego: "¡Y es lesbiana!". Al oír lo extraño de la situación, mi madre fue a inspeccionar la identidad del animal que se había metido a la casa. Resulto ser una zarigüeya albina, nada de roedores homosexuales, solo una confusión lingüística.
  • Cuando vivía en Mérida, a veces en las madrugadas solitarias de angustia y melancolía me asomaba al balcón que daba a la calle para pasar el rato. Ahí podía observar a los 20 gatos de la vecina de frente hacer su ronda y rodar por el asfalto durante la tranquilidad de la alborada. Cierta noche, mientras los observaba, note como de pronto se quedaron viendo a la oscuridad y salieron corriendo espantados. Yo, desde la seguridad del balcón, me preguntaba que seria la horrible criatura que habría hecho correr despavoridos a tanto gato, tal vez una serpiente o algo con muchos dientes. De las sombras se asomo un tlacuache tan rechoncho como solo el mismo y mas grande que los desnutridos felinos. Su caminar era semejante al de un gordito zampado, mientras cruzaba tranquilamente la acera, seguramente feliz de la vida ante la serenidad del asunto. 
  • Lamentable fue lo que tuvo que pasar el ahora famoso tlacuache de Oaxaca, que resulto ser de Yucatán. Cuando muchos afirmaban que al animal en desgracia lo utilizaron como proyectil de guerra durante los acontecimientos recientes en Nochixtlán, resulto ser un asunto aun mas frívolo, si cabe decirlo. Kots Kaal pato es el nombre de una imbécil tradición de cierta zona del Mayab donde la gente se reúne básicamente para destripar a golpes y jaloneos a varios animales, incluyendo la fallecida zarigüeya, cuya muerte tuvo el infortunio de convertirse en el objeto de confusiones y memes
  • Afortunadamente donde hay muerte también hay vida pues se dio un acontecimiento insólito e inclusive internacional por estos lares. Insólito pues en la estación Centro Médico del metro de la Ciudad de México un tlacuache dio a luz a seis crías, internacional porque según informa el sistema de transporte es la primera vez que sucede esto en algún metro de este mundo. Actualmente la bautizada "Cuca" y sus cuquitos residen en la Reserva Ecologica de Cuemanco, al sur de la ciudad.
Queda claro que uno de los ingredientes principales para el entrañable surrealismo Mexicano son los tlacuaches, zarigüeyas, zorros como les dicen en Yucatán o como se les antoje nombrarlos, total, ellos son indiferentes a esas cuestiones mundanas.