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Karthes VI: Macose

Breves palabras a Burgos Ricalde en su primer cumpleaños pandémico; fue escrito el 5 de octubre de 2020, pero publicado como Khartes hasta ahorita. 

Querida Macose:
Se que son tiempos muy extraños para cumplir 33, con toda la cuestión sobre y debajo de nosotros, literalmente. 

Que consterna y agobia estar encerrados, día tras día ver las mismas paredes, las mismas ventanas y las mismas grietas. Si de por si caer en la monotonía es ya tedioso, estar así a la fuerza y con el motivo de evitar algo tan intangible como peligroso seguramente agrega ansiedad a la situación. Se cuanto extrañas al aire, al sol y al mar, cuanto anhelas respirar con profundidad y sin limitaciones. Perderte dentro de la península y ver las estrellas con la claridad que da el alejarse de la ciudad.

Con todo esto me vienen pensamientos extraños y un tanto melancólicos de sí serán suficientes las palabras, los deseos y los anhelos en este día de tus 33 vueltas al sol. Si bastará para que encuentres el alivio breve, la distracción placentera o siquiera una mueca alegre ante semejante panorama. 

Pero al final, después de tanta cavilación hueca llego a la conclusión más coherente: que te deseo muchas felicidades mi amor, en este día que espero sea tan bonito como para despejar los pensamientos grises tan abundantes de estos tiempos aunque sea momentáneamente, y sobre todo vislumbres el amor de los que pensamos en ti.

Te amo, no lo olvides y no lo olvido aunque a veces me quede absorto ante la obviedad de las acciones que deberían inferirse.


Atte Tu novio que se entrega a lo etéreo de tu persona, J.L.Chuc

Khartes V: Cubrebocas

 

 
 
Estimado:

Te juro que la ultima vez que escribí por aquí de modo exclusivo, no tenía ni la más remota idea de que sufriríamos los embates de un pseudo apocalipsis tan poco compasivo. Que algo tan pequeño lograría condicionar el modo de vida de millones de mis congéneres, de los cuales solamente voy a conocer a unos cuantos y aun así me vuela la cabeza saber que están pasando por algo muy similar a lo mio, en tantísimos aspectos.  

Uno de ellos es el mentado cubre bocas, el pedazo de tela o no se que material que, según hemos comprobado, nos protege del pequeño ser mortal que asola la conciencia y existencia humana.

No recuerdo con claridad las veces que lo use antes de todo esto. Según yo, solamente por curiosidad cuando tenía 5 o 6 años, en el consultorio de alguna de mis tías que son dentistas, después de que la impertinente niñez me hiciera preguntar que era esa cosa que traían en la boca cada que me revisaban los dientes. Con todo el cariño del mundo, alguna de las dos me explicó que se trataba de un cubre bocas, que se lo ponían para algo que a esa edad sencillamente no entendí y me dieron uno para que me lo pusiera y pudiera saber como se siente. Nada especial realmente, no surgió en ese instante ni un pequeño detalle que nos diera la pista sobre su futura omnipresencia. Nadie, ni mis tías las dentistas se imaginaban que cargarían con el por 2 años.

Ahora lo traemos porque si, porque se debe, para salvarnos, para evitar el contagio. Para tratar de contener y detener esta cosa que se ha vuelto un lastre. Se de algún modo que los 30 no deberían ser así, con miedo, con tanta restricciones. Pero es solo inferencia, tan solo una ilusión. Las cosas son como son y están donde deben estar, me debo resignar a eso. No quiero imaginar lo terrible que ha de ser para los niños, no tengo idea si sospecharan que la niñez no se trataba de un día perder contacto con tus amigos y amigas para encerrarte y solo verlos a través de lo plano de una pantalla. No debería ser así, de verdad que no debería. 

Quiero pensar que el cubre bocas es algo temporal, lo suficiente para que no cale en el psique de la humanidad. Sólo tengo una prueba etérea que respalda mi aseveración: no hemos soñado con ellos. Nadie. Ninguno. Quizá estoy siendo muy pretensioso al generalizar de tal forma, pero me estoy basando en lo que dice la historia. Muchos de nuestros abuelos, en mayor o menor cantidad, y dependiendo del contexto social en el que se encontraban, soñaban en blanco y negro gracias a la televisión. Y sabemos bien el enorme impacto que tuvo la caja esa por demasiados años.

Tan solo queda la resignación y el casi alivio de saber que poco a poco esto se esta acabando. Algún día, no muy lejano, nos podremos reunir sin que se requiera ese mal benigno, o ese horrible bendición. Nos sirvió, fue muy útil y le agradecemos, pero tendremos que dejarlo ir, por nuestro bien después de que hizo tanto bien. Se que estaré paranoico un tiempo, y que en lugares muy aglomerados lo usaré, como los chinos y los japoneses que veíamos en las noticias, mucho antes de que todo esto sucediera. Que cuando tenga gripa o sepa de alguien con síntomas me lo voy a poner inevitablemente, porque antes de que todo esto sucediera, yo a fuerzas era el siguiente en enfermarse si alguien ya lo estaba. Con el cubre bocas pasaría menos, mucho menos. Según entiendo, incluso varias gripas se extinguieron en el último año, gracias al bendito cubre bocas, que les privó de acceso a nuestro sistema. 

Kharthes IV: 30 vueltas al sol

Primer plano de mi senectud por Eli

Se siente muy diferente haber llegado a esta edad. Uno que tenía ciertas expectativas y al final resultan inexistentes. Trato de explicarlo y justificarme con que solamente he sido niño y joven, por lo que no se mas de la vida y de como reaccionar y actuar ante ella. Por supuesto, es una falacia, pues nadie en este mundo tiene la experiencia mayor que la edad y aun así han llegado hasta donde han querido, por pura voluntad y mano de obra.
Es como el aturdimiento minutos después de un golpe seco y directo al rostro. Ya pasó el dolor, toda la vorágine se ha consumido y ni siquiera los restos han quedado. Como si te levantaras en un lugar que no conoces y poco a poco recordaras como llegaste hasta ahí, pero al mismo tiempo lo olvidases y 360º después estuvieses nuevamente consternado de no conocer aquel lugar. Cierta amnesia consciente, como aquella extraña enfermedad en la cual a pesar de que los ojos sirven perfectamente, la parte justa del cerebro que controla la vista esta parcialmente dañada, lo que resulta en una ceguera vidente. Ver estando ciego, así es como se siente.
Uno ya sabe que llego a la adultez, lo infiere y lo respira. Si la juventud es la conciliación entre anhelos y verdades, el ser adulto implica la confirmación de haber despertado del sueño y que se te escapen los sentidos de las manos, como si fuese arena que se disipa en el viento, y solo queda la áspera realidad, sin insinuaciones melancólicas o el implicado sufrir adolescente. Resignación quizá, a unos le llego antes este sentir, recuerdo que los observaba y parecían muertos en vida. Claro, a comparación de uno que era ingenuo y volátil, aquellos se veían grises. Ahora los comprendo, no es que a uno se le acabe la felicidad, sino que comienza, apenas comienza, a vivir.
Falto de experiencia y habiendo despertado de aquel sueño con demasiada saturación fotográfica, al principio la verdadera vida palidece ante lo anterior. Sin embargo, confío en que pasará el tiempo y me daré cuenta de lo burdo que fue todo, de las exageraciones y lo empalagoso. He de confesar que todavía no llego a esa revelación, pero tampoco anhelo lo anterior entre espasmos de sollozo. Me encuentro en el limbo, entre dos etapas, gris, dejando atras una colorida realidad para entrar a otra, mas tenue pero sin lo vulgar, mas afable pero con frialdad, dándome cuenta que todo formaba parte de una verdad, verdad que no se descalifica ni se desmiente, solamente ya no es, ya no esta en la temporalidad de uno.
Todavía tengo que desintoxicarme de algunas circunstancias y terminar de cerrar ciclos, no por que me hagan daño o me generen hastío, sino por que ya no me caben o ya no me quedan. Debo aligerar la carga para poder aprovechar al máximo este interludio, tomar todo el impulso necesario y afrontarme a lo que viene, ya veré como la libraré para llegar a las 40 vueltas al sol.

Kharthes III: Y los fantasmas se ahogaran


Querida mía, o los restos de lo que fue: 

La sal del mar al respirarla refresca tanto los pulmones que las memorias florecen y las canciones brotan de todos los rincones del corazón. Aquí, en medio de la nada volví a estar, una vez más, perdido de voluntad.
De los recuerdos que me vienen son los de los años, cuando el estado ideal arrullaba mi mente y me mostraba cosas que hoy el destino me ha ocultado. Quizá la grieta se abrió, quizá...
Te recuerdo vagamente, pues la distancia y el tiempo no tienen compasión y ahora solo camino, esperando cumplir la misión que Euterpe me ha encomendado y después de ello nada, pues de la nada vine y en la nada moriré.
Anhelo de pensamientos y sensaciones, mientras la lluvia da el ritmo de la cadencia con las gotas que golpean el cristal que se ha empañado. Al final el petricor me conforta falsamente, pues se irá como los segundos de estos minutos.
Si el camino a la gloria es este, déjame comentarte que es un camino muy jodido, eso o me equivoqué al nacer, al dar mi primer respiro y todo lo demás. Todavía hay un resplandor que anhela lo primero, aunque los días y los meses y los años lo están asfixiando, he de admitir.
Recuerdo levantarme en el mayab tan ilusionado que hoy me ruboriza saber que vivía de anhelos e ilusiones, sin conciliar con las realidades. Supongo que debía de ser tan brusco y horrible como fue para darme cuenta, pues la terquedad hace que busque murmullos en el mar, ahí donde la sal refresca los pulmones y los fantasmas se ahogarán.
Sin más que decir, a excepción de obviedades que no tienen mérito, el último aliento avanza volátil entre las olas.

Kharthes II: Biografía de contrastes (hasta este momento)

Para ti, querido propio:

Nací un 10 de febrero, aunque por un error humano y burocrático oficialmente mi cumpleaños es el 20 de febrero. Considerando la fecha de mi nacimiento se supone soy de los 80’s y sin embargo los 90’s serán por siempre mi infancia, aquella en la que Cancún, mi lugar de origen, era una pequeña ciudad soleada y tranquila a las orillas del mar, antes de que la corrupción, los narcos y los springbreakers vinieran a cambiarlo todo.
 De niño quería ser paleontólogo y perderme en el desierto, buscando huesos de algún ser muerto hace demasiado tiempo, hasta que un día se me ocurrió hacer un acorde en la vieja guitarra arrumbada en el closet de mi antiguo hogar. Desde entonces la música y sus vibraciones se me metieron hasta el tuétano. Iba a estudiarla, a comprenderla desde sus fundamentos y desarrollar mi vida para ella, pero se atravesó la carrera de Comunicación Social y ya no fui músico por definición académica.
Tuve que salir de mi casa y mudarme a Mérida por unos largos 8 años, de los cuales hay cosas que no recuerdo y otras que no quiero recordar. Me metí a la universidad pensando que la prioridad de mi vida laboral iban a ser los medios audiovisuales, mas mi pasión termino convirtiendo los conocimientos que adquirí en solamente herramientas para sobrevivir, pues fue finalmente el sonido el que me convenció, la música en particular, el audio en lo general, por lo que acorde a ello decidí estudiar la maestría en Diseño de Audio. Una vez mas, me cambié de lugar para radicar en la Ciudad de México, que cuando llegue todavía era el Distrito Federal.
Si bien me encontraba en el estado ideal nuevamente la contradicción de mi destino hizo que me deconstruyera en la ciudad que mas me gustó, dejando atras todo lo que otrora valoraba con todo mi ser y una vez mas, cual hijo prodigo, me encuentro en las vísperas de mi retorno hacia el caribe.
Como verán mi vida esta definida por los constantes cambios y la inestabilidad. Afortunadamente ello no sucede con mi música, pues aunque se encuentra en evolución desde mis púberes 15 años, se ha mantenido constante, a pesar del tiempo, las circunstancias y las muchas personas que han estado yendo y viniendo durante estos 6 lustros de mi existencia.

Kharthes I: 10


Querido mio:

Hace 10 años se me ocurrió crearte, en un mundo diferente durante alguna otra vida que tuve. Eran tiempos muy distintos, sin la inmediatez de hoy y sin haber perdido la inocencia que ello conllevaba. Ahora es tan fácil darse cuenta de tantas cosas, que en ocasiones me abruma saber de los errores y los motivos que me llevaron a ellos, sin embargo me mantengo agradecido por todos esos momentos y por todos esos detalles durante los últimos 10 años de mi existencia.
Deje atras anhelos, ilusiones y amores que te juro pensé me quedaría con ellos el resto de mi vida, ya veo que quizá nunca me pertenecieron, que solo los tuve por lo circunstancial de la ocasión, pero apenas, y reitero, lo logro vislumbrar, mas no lo comprendo; lo acepto mas no me conforta. Quizá en el porvenir encuentre la lógica y la consideración, pero no ahora, no quiero y no puedo, y aun así seguiré caminando, pues las razones y las circunstancias no conocen sobre la compasión.
De lo que quedó no puedo mas que agradecer al destino y a la fortuna, supongo. La música, como siempre, amante inmortal en un ínfimo momento. Ya era exagerado mi amor por ella cuando te creé, querido mío, imagínate lo que es para mi hoy.
Te cuento que no hace mucho deje de ser y con demasía, no me identificaba y mucho menos me hallaba en la carcaza cobriza que literalmente cubre mis interiores. Busque y busque, mas no hallé fácilmente el significado, la definición de este tu bienintencionado remitente. Hasta que en la profundidad encontré el origen del sonido, la vibración original que me dio motivo para seguir. Y desde entonces me quiero, lo cual es muy importante, pues sin ello lo mas aterrador que puede pasar es quedarnos a solas con nuestros pensamientos, y peor aun, que es lo mas cierto, la mas completa y sincera verdad es que estamos solos por siempre. Nadie mas, sin importar la pasión que despierte o el cariño que invoque, sabe ni sabrá de los monstruos del interior.
Veo las primeras publicaciones de tu existir y curiosamente noto mucha inocencia, quizá demasiado tosca para mis cogniciones de hoy en día, pero nunca, o casi nunca, volatil, lo cual me alegra y hasta absurdamente me enorgullece, pues eres tu, querido mío, testigo de la fidelidad hacia mis convicciones. Por supuesto, hace 10 años apenas eran el esbozo de lo que actualmente son, sin embargo tienen mucho mérito al ser la base de lo que hoy por hoy me mueve y me motiva.
Que si ya no te frecuento como solía hacerlo es meramente mi culpa, pues tu tienes lo suficiente para reflejar mis pensamientos, una bonita interfaz con las herramientas funcionales y adecuadas para ello. Quisiera hecharle la culpa a la sociedad, que me obliga a tener un bienestar material, pues muy a mi pesar hay cuestiones que no puedo evitar al ser miembro de esta manía que me trae de un lado a otro con tal de tener que comer y donde dormir. Pero lo cierto es que ahora no tengo tanto que escribir en tu mar de pixeles pues me he descubierto en una situación que jamas se me ocurrió estar: en el control de mi vida. Ya no soy aquel púber que desahogaba sus ideas etéreas en la vastedad del internet, si no que ahora decido, en un proceso interior que ha moldeado poco a poco la madurez, que reflejar y que no confesar ante lo que potencialmente pudiera registrarse para siempre. Por cierto, hablando de madurez, es tan extraño que antes me diera miedo depender de mi y ahora me da ansiedad encontrarme fuera de mis manos. Quiero pensar en la posibilidad de que tambien tu aprendiste a tener la paciencia de una piedra al tener que esperar que se me ocurriera algún día escribir en tus digitales paginas algún pensamiento redentor de lo que sea que me haya pasado durante el día. Obviamente no, pero ello no me quita el derecho a imaginármelo.
Sin mas que decir, espero contrastar dentro de diez años todo esto que ya escribí con lo que habré de plasmar en una entrada tuya, querido mío, cuando tanto tu como yo seamos ya otra cosa, espero yo para bien.

Felices 10 años, Blog Querido
Atte. J.L.Chuc