Mostrando las entradas con la etiqueta Cancún. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cancún. Mostrar todas las entradas

Kharthes III: Y los fantasmas se ahogaran


Querida mía, o los restos de lo que fue: 

La sal del mar al respirarla refresca tanto los pulmones que las memorias florecen y las canciones brotan de todos los rincones del corazón. Aquí, en medio de la nada volví a estar, una vez más, perdido de voluntad.
De los recuerdos que me vienen son los de los años, cuando el estado ideal arrullaba mi mente y me mostraba cosas que hoy el destino me ha ocultado. Quizá la grieta se abrió, quizá...
Te recuerdo vagamente, pues la distancia y el tiempo no tienen compasión y ahora solo camino, esperando cumplir la misión que Euterpe me ha encomendado y después de ello nada, pues de la nada vine y en la nada moriré.
Anhelo de pensamientos y sensaciones, mientras la lluvia da el ritmo de la cadencia con las gotas que golpean el cristal que se ha empañado. Al final el petricor me conforta falsamente, pues se irá como los segundos de estos minutos.
Si el camino a la gloria es este, déjame comentarte que es un camino muy jodido, eso o me equivoqué al nacer, al dar mi primer respiro y todo lo demás. Todavía hay un resplandor que anhela lo primero, aunque los días y los meses y los años lo están asfixiando, he de admitir.
Recuerdo levantarme en el mayab tan ilusionado que hoy me ruboriza saber que vivía de anhelos e ilusiones, sin conciliar con las realidades. Supongo que debía de ser tan brusco y horrible como fue para darme cuenta, pues la terquedad hace que busque murmullos en el mar, ahí donde la sal refresca los pulmones y los fantasmas se ahogarán.
Sin más que decir, a excepción de obviedades que no tienen mérito, el último aliento avanza volátil entre las olas.

Kharthes II: Biografía de contrastes (hasta este momento)

Para ti, querido propio:

Nací un 10 de febrero, aunque por un error humano y burocrático oficialmente mi cumpleaños es el 20 de febrero. Considerando la fecha de mi nacimiento se supone soy de los 80’s y sin embargo los 90’s serán por siempre mi infancia, aquella en la que Cancún, mi lugar de origen, era una pequeña ciudad soleada y tranquila a las orillas del mar, antes de que la corrupción, los narcos y los springbreakers vinieran a cambiarlo todo.
 De niño quería ser paleontólogo y perderme en el desierto, buscando huesos de algún ser muerto hace demasiado tiempo, hasta que un día se me ocurrió hacer un acorde en la vieja guitarra arrumbada en el closet de mi antiguo hogar. Desde entonces la música y sus vibraciones se me metieron hasta el tuétano. Iba a estudiarla, a comprenderla desde sus fundamentos y desarrollar mi vida para ella, pero se atravesó la carrera de Comunicación Social y ya no fui músico por definición académica.
Tuve que salir de mi casa y mudarme a Mérida por unos largos 8 años, de los cuales hay cosas que no recuerdo y otras que no quiero recordar. Me metí a la universidad pensando que la prioridad de mi vida laboral iban a ser los medios audiovisuales, mas mi pasión termino convirtiendo los conocimientos que adquirí en solamente herramientas para sobrevivir, pues fue finalmente el sonido el que me convenció, la música en particular, el audio en lo general, por lo que acorde a ello decidí estudiar la maestría en Diseño de Audio. Una vez mas, me cambié de lugar para radicar en la Ciudad de México, que cuando llegue todavía era el Distrito Federal.
Si bien me encontraba en el estado ideal nuevamente la contradicción de mi destino hizo que me deconstruyera en la ciudad que mas me gustó, dejando atras todo lo que otrora valoraba con todo mi ser y una vez mas, cual hijo prodigo, me encuentro en las vísperas de mi retorno hacia el caribe.
Como verán mi vida esta definida por los constantes cambios y la inestabilidad. Afortunadamente ello no sucede con mi música, pues aunque se encuentra en evolución desde mis púberes 15 años, se ha mantenido constante, a pesar del tiempo, las circunstancias y las muchas personas que han estado yendo y viniendo durante estos 6 lustros de mi existencia.

Zarigüeyas


Yo al morbosear unos tacos al pastor
  • Hace mucho tiempo, incluso antes de que yo naciera, mis padres eran jóvenes, como todos alguna vez en esta vida. Cuando recién llegaron a Cancún, allá por finales de los 80's no tenían donde quedarse, por lo que unos tíos les ofrecieron hospedaje. Por esas épocas la ciudad todavía tenia zonas vírgenes, con áreas verdes inmaculadas y toda la cosa, incluyendo animales. Cierto día, una tía en aquella casa donde vivían mis papas comenzó a gritar desesperadamente, para susto de mi madre, que fue corriendo a ver que ocurría. Mi tía exclamaba "¡Una rata, una rata!" mientras se trepaba a una silla. Mi progenitora estaba por hacer lo mismo cuando mi tía agrego: "¡Y es lesbiana!". Al oír lo extraño de la situación, mi madre fue a inspeccionar la identidad del animal que se había metido a la casa. Resulto ser una zarigüeya albina, nada de roedores homosexuales, solo una confusión lingüística.
  • Cuando vivía en Mérida, a veces en las madrugadas solitarias de angustia y melancolía me asomaba al balcón que daba a la calle para pasar el rato. Ahí podía observar a los 20 gatos de la vecina de frente hacer su ronda y rodar por el asfalto durante la tranquilidad de la alborada. Cierta noche, mientras los observaba, note como de pronto se quedaron viendo a la oscuridad y salieron corriendo espantados. Yo, desde la seguridad del balcón, me preguntaba que seria la horrible criatura que habría hecho correr despavoridos a tanto gato, tal vez una serpiente o algo con muchos dientes. De las sombras se asomo un tlacuache tan rechoncho como solo el mismo y mas grande que los desnutridos felinos. Su caminar era semejante al de un gordito zampado, mientras cruzaba tranquilamente la acera, seguramente feliz de la vida ante la serenidad del asunto. 
  • Lamentable fue lo que tuvo que pasar el ahora famoso tlacuache de Oaxaca, que resulto ser de Yucatán. Cuando muchos afirmaban que al animal en desgracia lo utilizaron como proyectil de guerra durante los acontecimientos recientes en Nochixtlán, resulto ser un asunto aun mas frívolo, si cabe decirlo. Kots Kaal pato es el nombre de una imbécil tradición de cierta zona del Mayab donde la gente se reúne básicamente para destripar a golpes y jaloneos a varios animales, incluyendo la fallecida zarigüeya, cuya muerte tuvo el infortunio de convertirse en el objeto de confusiones y memes
  • Afortunadamente donde hay muerte también hay vida pues se dio un acontecimiento insólito e inclusive internacional por estos lares. Insólito pues en la estación Centro Médico del metro de la Ciudad de México un tlacuache dio a luz a seis crías, internacional porque según informa el sistema de transporte es la primera vez que sucede esto en algún metro de este mundo. Actualmente la bautizada "Cuca" y sus cuquitos residen en la Reserva Ecologica de Cuemanco, al sur de la ciudad.
Queda claro que uno de los ingredientes principales para el entrañable surrealismo Mexicano son los tlacuaches, zarigüeyas, zorros como les dicen en Yucatán o como se les antoje nombrarlos, total, ellos son indiferentes a esas cuestiones mundanas.

Cancun, cancuncito que no te recuerdo...

El glorioso monumento al albañil, construcción que recibe de primera instancia
 a los turistas nacionales que vienen a visitar estos paradisiacos lares caribeños

Para esta entrada vámonos olvidando de aquel Cancun paradisiaco, donde hermosas playas turquesas bañan a las hermosas gringas pechugonas. Olvidemonos de eso, pensemos en el Cancun de verdad, aquel entre gris y verde que se debate entre lo vacío y lo espectacular, entre lo simple y lo guarro. Ahí es donde yo crecí, en mi humilde casa con mi mas aun humilde familia, donde acabo de pasar las vacaciones.
Con la moral baja escribo esta entrada, no por ver con mis propios ojos la violencia que existe en mi ciudad, la cual viene aumentando desde que comencé la prepa, viendo en algunas mañanas camionetas varadas con seguramente algún encajuelado, como si fuera normal; no saliendo a la calle después de las 10 pm, porque si no los denominados "Chakas" te volarían el dinero y por diversión te rajarían la panza, como si fuera normal. No es por todo eso, cosa que de por si me desmoraliza, sino por los cambio de la ciudad, que, como es nueva y encima es turística, suceden mucho mas rápido que en el resto de la república. (A excepción de Playa del Carmen, pero esa es otra historia...).


Recuerdo en mi infancia que la novedad era Plaza las Americas, que veiamos enorme pues lugares como Plaza Bonita y Plaza 2000 no ocupaban mas que una cuadra. Ahi había de todo, desde restaurants hasta cines, como en toda buena plaza moderna. En mi dolorida adolescencia la plaza era el lugar idoneo para pasar con los cuates, mezclados entre tanta gente, pues esa plaza nunca la he visto siquiera a medias. Entre comprar porquerías, mirar estantes y morbosear chicuelas, mi adolescencia paso lentamente, teniendo mas adelante que irme a vivir a otro lugar, pues en Cancun no habría futuro para lo que buscaba. Apenas pasaron 5 años, y aunque antes había visitado la plaza, no fue sino hasta esta ultima visita que me di cuenta de lo imponente que el lugar se había convertido. Lo que están viendo en la foto no es una avenida, ni locales separado, y aunque el edificio del fondo se ve a lo lejos, detrás de la persona que tomo esta foto se encuentran otro par, pegados a la plaza. Sonare como güiro impresionado, pero esto no la había visto en mi vida, mas que en las películas de Hollywood. Ahora en lugar de esta plaza bastante grande se alza una mini ciudad, que al momento de toparmela solo pude quedar boquiabierto hacia arriba. 


¿Y este blanquecino lugar? Pues es, se supone, el parque de Las Palapas, donde la palabra palapa esta bastante de sobra. Donde pueden observar una lona sobre una especie de triángulo antes había una palapa enorme, que unos vándalos de mi edad quemaron. Al fondo, donde se ven unas como sombrillas y mesitas había antes, pues mesas, pero puestas por los propios comerciantes. Donde esta la banca verde mas cercana, y casi todo alrededor del parque había una especie de pared, la cual tenia donde sentarse, siendo frecuentada por enamorados de manos inquietas. Y bocas de las mismas características.
Detrás de quien tomo la foto se encontraba una nevería, de holanda, en un quiosco de lo mas coqueto, que ahorita creo esta abandonado. De igual forma había una pequeña area verde, con juegos de Step2 como resbaladillas y un castillo, donde me metia a alucinar mis historias infantiles, en los tiempos anteriores a los que la gente se volviera gandalla y se robara todo aquello que simplemente se les antojara. 

No se si este es el que mas duele. Wol ha era un centro de diversión familiar, por allá de los noventas, en donde prácticamente todos los cancunenses de mi generación pasaron alguna vez. El lugar era como Recorcholis pero todo un edificio, con toboganes y resbaladillas, en los que para subirte, tenias que quitarte los zapatos y ponerlos en un curioso ropero. También había un McDonalds y una estación de videojuegos, ademas de, por su puesto, un lugar donde los padres podían aplatanarse a esperar que sus criaturas se agotaran. Siguiendo el ejemplo del Papalote Museo del Niño, tenia una sección entre científica y lúdica, donde podías tocar y sentir los sencillos experimentos físicos con tus manos, como el guiar a unos carritos por medio de imanes. Lo que mas me encantaba, y lo confieso ante la burla de miles de niños de aquella generación, era estar dentro del mini super, con sus verduras y artículos de plástico. Me encantaba esa idea, de poder tocar los objetos que solo tus papas podían manejar, estar en esa situación, aunque sea en chiquito y de plástico. Actualmente el Wolha, donde podíamos patear a Wolly, el cocodrilo botarga-mascota, o ya mas grandecitos, jugar una ronda de bolos, es un enorme terreno baldío, grafiteado por los mismos que se criaron ahí, un edificio y miles de recuerdos abandonados. 
...

¿Entonces, que es lo que me tiene con moral baja? Facil. Que mi hogar ya no es mi hogar, tanto que cuando manejo por sus calles, tengo miedo de perderme, a pesar de haber vivido ahi 18 largos años. Encima me hace sentir viejo, junto a lo que me paso fisicamente, redactado en la entrada del tabanaso.
¿Viejo a los 23? ¿Perdido donde nací? Cuando uno comienza a ser adulto, piensa cada vez menos en estas cuestiones, las filosóficas y humanas, las del corazón y la garganta. Por eso no había escrito nada en mi blog, por eso y porque este 2012 ha sido un año pauperrimo. Pero de vez en cuando esos mismos azotes le hacen darse cuenta que uno sigue vivo. Mañana otro azote, uno muy feo, por mientras, a descansar.