Diástole


 

He aquí la segunda parte de ELECTROCARDIOGRAMA, de la cual quisiera decir tantas cosas pero no encuentro la forma de plasmarlas en palabras, pues resulta que describe el momento por el que justamente estoy pasando. No me lo esperaba, al ser su narrativa una obra ficticia basada en tópicos y generalidades que, según yo, ocurren en esta época, de los 25 a los 35. Entonces, a falta de aterrizar emociones y concretarlas para poder transmitirlas en forma de prosa, pues mejor me enfoco en escribir sobre la forma en la que si pude, en el verso y la música.

Diástole (2023), continuación, o mas bien, complemento de Sístole, se centra en esa etapa de la vida donde no tienes ni idea de a donde vas, ni de quien eres, aun cuando la sociedad te diga que en teoría ya deberías ser un humano hecho y derecho. Adulto joven, le dicen. La realidad es que solo eres un miope social que no vive, solo sobrevive, con la esperanza imposible de la estabilidad y la de cosechar los frutos de un esfuerzo insuficiente.
Frustración constante, lo cierto es que uno está a la expectativa de lo peor que pueda pasar, pues ya hace algún tiempo que con resignación admitiste la innegable realidad, aun cuando de vez en cuando restos de una vida anterior te cuestionen como es que acabaste como se supone nunca ibas a acabar. Aparentemente, ni un trabajo, por mas digno que sea, te conforta en esa eterna búsqueda de lo ignoto e indescriptible. Solo quieres sentirte bien, sin importar el rumbo o como termine lo que en algún momento se tiene que acabar.
Aun así, existe el dejo de la esperanza, pues en secreto te cautiva que exista la posibilidad de si lograrlo, de enderezar aquel camino que nunca estuvo derecho. Incluso puede ocurrir el reencuentro con el antiguo amor, ese que logra, por un momento, devolverte esas sensaciones de antaño, todas ellas procesadas bajo la supuesta madurez que dan los años, superando la óptica infantil y los limites referenciales del ayer. 
Pero algo por dentro se retuerce, envejece y con ello se le endurece la piel, recordándote la mediocre normalidad de tu realidad. Luchas contra ello, sufres por dentro y por fuera esa batalla contra ti mismo. Las consecuencias de esa guerra son la perdida de casi todo lo que amaste, de lo que eras y nunca volverás a ser. Ni siquiera sabes a ciencia cierta que ocasionó ese conflicto, si tan bien estabas. Solo lograste alejar a la gente, pues no te amaban como debían de hacerlo, según tus parámetros egoístas. Tu mente se vuelve una mezcolanza de sensaciones y pensamientos y te hundes, en lo mas profundo de ti, donde no es lo mas conveniente que estés, en esas condiciones, a solas con tus pensamientos.
Es ahí, donde empieza el proceso de resurgir, donde disciernes entre lo que eres, lo que pretendes (y pretenden) que seas y por supuesto, en lo que no eres y nunca seras. Te das cuenta que ni la autocompasión, ni los mitos que inventaste van a sustentar ese respirar constante, que da vida y fuerzas a ese ser, para quitarse las cargas innecesarias. Al ser y pensar se le suma el actuar, al tener la epifanía máxima: Este es tu corazón, latiendo hoy y esta es tu vida, y de nadie mas.  

El tracklist es el siguiente:

1. En Eterno Sopor
2. Godínez
3. Versus
4. Las Cosas Como Son
5. Alguien Correcto
6. Totalmente Normal
7. Treinta Vueltas al Sol
8. Onírico
9. Ilusionado
10. Lejos de Aquí
11. Aquí Dentro
12. Reset.
13. Electrocardiograma
14. Adiós

¡Saludos, desde el corazón!

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