Dejé a un lado las distorsiones y el estruendo para encontrar otra forma de expresión, mas etérea pero mas cercana a la sensación que quería tener y transmitir, similar a la calma de quien queda absorto al olor y al sonido de la lluvia, que arrastra toda la suciedad.
Petrichor
Dejé a un lado las distorsiones y el estruendo para encontrar otra forma de expresión, mas etérea pero mas cercana a la sensación que quería tener y transmitir, similar a la calma de quien queda absorto al olor y al sonido de la lluvia, que arrastra toda la suciedad.
Hábitus
Intenté reflejar ese ambiente de garage, de armar el equipo, afinar y ponerse a tocar a lo bestia, en este disco. No sé si logré, sinceramente. Quizá este álbum sea tan solo un pastiche sin la euforia y la adrenalina que posee la música en vivo, o tal vez estoy romantizando esa etapa y en realidad su producción es excelsa, a comparación de lo raquíticos que nos escuchábamos. No lo se, pero me agrada esta serie de canciones, porque me traen recuerdos y sensaciones de otra vida que tuve, en la que me complicaba de más, aún en las cosas simples.
¡Saludos
desde las trincheras!
Katakritos
Katakritos (2012) fue el primer álbum que grabé. En el hay una mezcla de frustración, melancolía y angustia post-adolecente con una experimentación musical que de algún modo mantuvo coherencia, ya que recuerdo que en esta etapa quería utilizar todos los instrumentos, efectos y pluggins que me ofrecía Logic Pro (el programa en el que grabó mis canciones) de manera indiscriminada.
Quizá la limitante de ser neófito en los asuntos de la grabación y edición de audio fue lo que definió el sonido lúgubre y brumoso del disco, por no decir que en realidad se le notan los remedos y remaches en sus canciones debido a mi falta de experiencia, y que le sobra lo pretencioso, lo cual es bueno, ya que le da cierto dejo de inexperiencia, pero a la vez frescura y hasta inclusive, se le nota la ambición.
El Tracklist es el siguiente:
1. El Hombre Que Siempre Soñé
2. Y Seguimos insistiendo
3. Sobre Disolverse
4. Esquizofrenia
5. Pecador
6. Geometric Style
7. Ruido
8. Luna Azul
9. Eterna
10. Falsas Sensaciones
¡Saludos Cordiales!
Brassica EP
Kharthes IV: 30 vueltas al sol
Es como el aturdimiento minutos después de un golpe seco y directo al rostro. Ya pasó el dolor, toda la vorágine se ha consumido y ni siquiera los restos han quedado. Como si te levantaras en un lugar que no conoces y poco a poco recordaras como llegaste hasta ahí, pero al mismo tiempo lo olvidases y 360º después estuvieses nuevamente consternado de no conocer aquel lugar. Cierta amnesia consciente, como aquella extraña enfermedad en la cual a pesar de que los ojos sirven perfectamente, la parte justa del cerebro que controla la vista esta parcialmente dañada, lo que resulta en una ceguera vidente. Ver estando ciego, así es como se siente.
Uno ya sabe que llego a la adultez, lo infiere y lo respira. Si la juventud es la conciliación entre anhelos y verdades, el ser adulto implica la confirmación de haber despertado del sueño y que se te escapen los sentidos de las manos, como si fuese arena que se disipa en el viento, y solo queda la áspera realidad, sin insinuaciones melancólicas o el implicado sufrir adolescente. Resignación quizá, a unos le llego antes este sentir, recuerdo que los observaba y parecían muertos en vida. Claro, a comparación de uno que era ingenuo y volátil, aquellos se veían grises. Ahora los comprendo, no es que a uno se le acabe la felicidad, sino que comienza, apenas comienza, a vivir.
Falto de experiencia y habiendo despertado de aquel sueño con demasiada saturación fotográfica, al principio la verdadera vida palidece ante lo anterior. Sin embargo, confío en que pasará el tiempo y me daré cuenta de lo burdo que fue todo, de las exageraciones y lo empalagoso. He de confesar que todavía no llego a esa revelación, pero tampoco anhelo lo anterior entre espasmos de sollozo. Me encuentro en el limbo, entre dos etapas, gris, dejando atras una colorida realidad para entrar a otra, mas tenue pero sin lo vulgar, mas afable pero con frialdad, dándome cuenta que todo formaba parte de una verdad, verdad que no se descalifica ni se desmiente, solamente ya no es, ya no esta en la temporalidad de uno.
Todavía tengo que desintoxicarme de algunas circunstancias y terminar de cerrar ciclos, no por que me hagan daño o me generen hastío, sino por que ya no me caben o ya no me quedan. Debo aligerar la carga para poder aprovechar al máximo este interludio, tomar todo el impulso necesario y afrontarme a lo que viene, ya veré como la libraré para llegar a las 40 vueltas al sol.
Recuento de los Daños 2018
- Brassica EP✓
- Katakritos ✓
- Hábitus ✓
- Petrichor ✓
- Boanerges ✓
- Sínople ✓
- Thanatos ✓
- Phosphenes ✓
- Ferrumen ✓
- Eigengrau ✓
- Xocolãtl ¾
- Sístole 2020
- Diastole 2020
Kharthes III: Y los fantasmas se ahogaran
La sal del mar al respirarla refresca tanto los pulmones que las memorias florecen y las canciones brotan de todos los rincones del corazón. Aquí, en medio de la nada volví a estar, una vez más, perdido de voluntad.
De los recuerdos que me vienen son los de los años, cuando el estado ideal arrullaba mi mente y me mostraba cosas que hoy el destino me ha ocultado. Quizá la grieta se abrió, quizá...
Te recuerdo vagamente, pues la distancia y el tiempo no tienen compasión y ahora solo camino, esperando cumplir la misión que Euterpe me ha encomendado y después de ello nada, pues de la nada vine y en la nada moriré.
Anhelo de pensamientos y sensaciones, mientras la lluvia da el ritmo de la cadencia con las gotas que golpean el cristal que se ha empañado. Al final el petricor me conforta falsamente, pues se irá como los segundos de estos minutos.
Si el camino a la gloria es este, déjame comentarte que es un camino muy jodido, eso o me equivoqué al nacer, al dar mi primer respiro y todo lo demás. Todavía hay un resplandor que anhela lo primero, aunque los días y los meses y los años lo están asfixiando, he de admitir.
Recuerdo levantarme en el mayab tan ilusionado que hoy me ruboriza saber que vivía de anhelos e ilusiones, sin conciliar con las realidades. Supongo que debía de ser tan brusco y horrible como fue para darme cuenta, pues la terquedad hace que busque murmullos en el mar, ahí donde la sal refresca los pulmones y los fantasmas se ahogarán.
Sin más que decir, a excepción de obviedades que no tienen mérito, el último aliento avanza volátil entre las olas.
Kharthes II: Biografía de contrastes (hasta este momento)
De niño quería ser paleontólogo y perderme en el desierto, buscando huesos de algún ser muerto hace demasiado tiempo, hasta que un día se me ocurrió hacer un acorde en la vieja guitarra arrumbada en el closet de mi antiguo hogar. Desde entonces la música y sus vibraciones se me metieron hasta el tuétano. Iba a estudiarla, a comprenderla desde sus fundamentos y desarrollar mi vida para ella, pero se atravesó la carrera de Comunicación Social y ya no fui músico por definición académica.
Tuve que salir de mi casa y mudarme a Mérida por unos largos 8 años, de los cuales hay cosas que no recuerdo y otras que no quiero recordar. Me metí a la universidad pensando que la prioridad de mi vida laboral iban a ser los medios audiovisuales, mas mi pasión termino convirtiendo los conocimientos que adquirí en solamente herramientas para sobrevivir, pues fue finalmente el sonido el que me convenció, la música en particular, el audio en lo general, por lo que acorde a ello decidí estudiar la maestría en Diseño de Audio. Una vez mas, me cambié de lugar para radicar en la Ciudad de México, que cuando llegue todavía era el Distrito Federal.
Si bien me encontraba en el estado ideal nuevamente la contradicción de mi destino hizo que me deconstruyera en la ciudad que mas me gustó, dejando atras todo lo que otrora valoraba con todo mi ser y una vez mas, cual hijo prodigo, me encuentro en las vísperas de mi retorno hacia el caribe.
Como verán mi vida esta definida por los constantes cambios y la inestabilidad. Afortunadamente ello no sucede con mi música, pues aunque se encuentra en evolución desde mis púberes 15 años, se ha mantenido constante, a pesar del tiempo, las circunstancias y las muchas personas que han estado yendo y viniendo durante estos 6 lustros de mi existencia.
Kharthes I: 10
Querido mio:
Hace 10 años se me ocurrió crearte, en un mundo diferente durante alguna otra vida que tuve. Eran tiempos muy distintos, sin la inmediatez de hoy y sin haber perdido la inocencia que ello conllevaba. Ahora es tan fácil darse cuenta de tantas cosas, que en ocasiones me abruma saber de los errores y los motivos que me llevaron a ellos, sin embargo me mantengo agradecido por todos esos momentos y por todos esos detalles durante los últimos 10 años de mi existencia.
Deje atras anhelos, ilusiones y amores que te juro pensé me quedaría con ellos el resto de mi vida, ya veo que quizá nunca me pertenecieron, que solo los tuve por lo circunstancial de la ocasión, pero apenas, y reitero, lo logro vislumbrar, mas no lo comprendo; lo acepto mas no me conforta. Quizá en el porvenir encuentre la lógica y la consideración, pero no ahora, no quiero y no puedo, y aun así seguiré caminando, pues las razones y las circunstancias no conocen sobre la compasión.
De lo que quedó no puedo mas que agradecer al destino y a la fortuna, supongo. La música, como siempre, amante inmortal en un ínfimo momento. Ya era exagerado mi amor por ella cuando te creé, querido mío, imagínate lo que es para mi hoy.
Te cuento que no hace mucho deje de ser y con demasía, no me identificaba y mucho menos me hallaba en la carcaza cobriza que literalmente cubre mis interiores. Busque y busque, mas no hallé fácilmente el significado, la definición de este tu bienintencionado remitente. Hasta que en la profundidad encontré el origen del sonido, la vibración original que me dio motivo para seguir. Y desde entonces me quiero, lo cual es muy importante, pues sin ello lo mas aterrador que puede pasar es quedarnos a solas con nuestros pensamientos, y peor aun, que es lo mas cierto, la mas completa y sincera verdad es que estamos solos por siempre. Nadie mas, sin importar la pasión que despierte o el cariño que invoque, sabe ni sabrá de los monstruos del interior.
Veo las primeras publicaciones de tu existir y curiosamente noto mucha inocencia, quizá demasiado tosca para mis cogniciones de hoy en día, pero nunca, o casi nunca, volatil, lo cual me alegra y hasta absurdamente me enorgullece, pues eres tu, querido mío, testigo de la fidelidad hacia mis convicciones. Por supuesto, hace 10 años apenas eran el esbozo de lo que actualmente son, sin embargo tienen mucho mérito al ser la base de lo que hoy por hoy me mueve y me motiva.
Que si ya no te frecuento como solía hacerlo es meramente mi culpa, pues tu tienes lo suficiente para reflejar mis pensamientos, una bonita interfaz con las herramientas funcionales y adecuadas para ello. Quisiera hecharle la culpa a la sociedad, que me obliga a tener un bienestar material, pues muy a mi pesar hay cuestiones que no puedo evitar al ser miembro de esta manía que me trae de un lado a otro con tal de tener que comer y donde dormir. Pero lo cierto es que ahora no tengo tanto que escribir en tu mar de pixeles pues me he descubierto en una situación que jamas se me ocurrió estar: en el control de mi vida. Ya no soy aquel púber que desahogaba sus ideas etéreas en la vastedad del internet, si no que ahora decido, en un proceso interior que ha moldeado poco a poco la madurez, que reflejar y que no confesar ante lo que potencialmente pudiera registrarse para siempre. Por cierto, hablando de madurez, es tan extraño que antes me diera miedo depender de mi y ahora me da ansiedad encontrarme fuera de mis manos. Quiero pensar en la posibilidad de que tambien tu aprendiste a tener la paciencia de una piedra al tener que esperar que se me ocurriera algún día escribir en tus digitales paginas algún pensamiento redentor de lo que sea que me haya pasado durante el día. Obviamente no, pero ello no me quita el derecho a imaginármelo.
Sin mas que decir, espero contrastar dentro de diez años todo esto que ya escribí con lo que habré de plasmar en una entrada tuya, querido mío, cuando tanto tu como yo seamos ya otra cosa, espero yo para bien.
Discos
Hace algunos días me preguntaba que haría si se cancelara mi cuenta de Spotify. Supuse que entraría en estrés al no poder desconectarme por un rato de la realidad entre los lares de la melodía, armonía y ritmo, que tendría que bajar nuevamente no se que tantos gigas de solamente la música que me parece indispensable y que no podría descubrir novedades y/o antigüedades de una forma rápida y fácilmente accesible, todo esto si me faltara el querido streaming.
Este efímero pero "profundo" pensamiento me hizo reflexionar en que hace unos cuantos años no hubiera pasado por mi cabeza nada de ello, pues si bien la inmensa mayoría de la música que consumí siempre fue en formato MP3, si llegué a comprar algo tan tangible como lo fueron los CDs. Estos no desaparecían al dejar de pagar algo, o al no tener internet. Estaban ahí y podían durar años si les tenias el correcto cuidado. No fueron muchos los que compré, y "compré" es un decir ya que en ese entonces, por lo menos para los primeros que tuve, no tenia poder adquisitivo y eran mis padres los que hacían la transacción.
Recuerdo que antes de mi primer CD (mío mío de mi) solía escuchar la colección de música clásica de mi padre. Tenía en su estante como 50 Cds de compositores tales como Beethoven, Bach, Mozart, Chopin, Liszt, Debussy, etc.. Me los chute toditos, recuerdo pasar las tardes después de la escuela con mi walkman skip-free (ósea que evitaba los saltos de audio aunque movieras el aparato) perdido entre no se que tantas sinfonías y movimientos musicales. Era una buena época preadolescente.
Ya después llegaría el rock y sus distorsiones agridulces. El primer CD que tuve, ahora si "mío de mi" fue, como no podría ser de otra manera, uno pirata. "Gorillaz" de Gorillaz, su primer álbum homónimo. Verán que fue la sensación entre los adolescentes y pubertos de esa época, pues sus dibujos llamaban la atención. Recuerdo que me lo compraron mis padres a diez pesos en el aquel entonces Distrito Federal y pasaba las noches y los tramos de carretera escuchándolo, pues ese viaje fue en carro, con la familia de mi padre hospedados en la casa de la familia de mi madre, visitando algunas partes de la república en el tramo. Evidentemente me trae muy buenos recuerdos ese disco y creo yo fue el origen de lo agridulce que son mis composiciones en general. Mas tarde tambien tuve de Gorillaz el "G-Sides" que escuchaba en mis primeras desveladas de verano, subiendo al techo de mi casa para ver el amanecer con "12D3" de fondo, después me iba a dormir y despertaba hasta la una de la tarde.
"1" de The Beatles fue el segundo CD que tuve, recuerdo que estábamos mi padre y yo sorprendidos de que los Beatles siguieran siendo populares y que 20 canciones cupieran en un solo CD (que tiempos caray). Tambien recuerdo que me lo compró en un Wal-Mart como a la 1 de la mañana; mi familia y Cancún en general suelen dormir hasta tarde. De igual forma tuve el "The Beatles" A.K.A el White Album el cual estaba en una barata de la Comercial Mexicana con toda la discografía de los Fab Four y "The Beatles 1967 - 1970" que me lo regalaron en algún cumpleaños. Gracias a estos discos agarré el buen gusto y no me perdí en la basura mainstream que salía por MTV, sino que me fui por los bien aventurados caminos del rock clásico, ya que después de mi fanatismo por los escarabajos siguió el de por la Reina, por Queen.
Un tío me presto durante algún tiempo los "Greatest Hits" de Queen, los tres álbumes. Recuerdo que el primero no tenía tracklist por lo que le invente los nombres a las canciones mediante lo que oía en ellas, siendo "Bicycle" la mas acertada y volándome la barda con "Bohemian Rhapsody" poniéndole "Galileo Blue". En otra barata de la Comercial Mexicana pero esta vez con la discografía de Queen (Que buenos gustos de la Comer por cierto, ¡Hubo hasta una de Pink Floyd!) me compraron el "Jazz", el cual tuve que escogerlo y dejar atras el Queen II, ya que por la portada pensaba que era la música del DVD de Greatest Hits que yo tenia. Por ese entonces yo ya empezaba a armar mi colección de música en MP3 para mi iPod, por lo que mas que escuchar esos CDs, los copiaba en mi compu y los metía al aparato.
El mismo tío que me presto los CDs de Queen me regalo "Toxicity" de System of a Down porque para el solo era ruido y mas ruido, y aunque lo contradecía en ese entonces, en el fondo le daba toda la razón. Nunca fui el típico adolescente violento y contestatario, y realmente de ese CD me gustaron los tres singles, nunca estuve frustrado con mi situación adolescente, solo melancólico. Quizá por eso no me gusto la música mainstream de mi generación y es que aunque en ese entonces estuvieran en su cumbre joyas como Radiohead o Arcade Fire, en México y sin el internet dominando el consumo musical, era difícil que llegaran a mis oídos.
Tambien tuve el "Live at Leeds" de The Who, el mejor disco en vivo de la humana humanidad pero que por su culpa tuve la idea de mezclar mi discografía con el bajo a la izquierda y la guitarra a la derecha, cosa que actualmente estoy corrigiendo. De igual manera llego a mis manos "Love" de nuevamente The Beatles, del cual amé sus mezclas e ingeniosas formas de meter diversos extractos musicales de la discografía de los Beatles entre las canciones que utilizaron para el espectáculo del Cirque du Soleil. Infortunadamente estos dos discos se los presté a un pelmaso que conocí y me los termino rayando de manera tan horrible que hasta parecía adrede. La justa realidad era que simplemente era un pelmaso y probablemente ni se dio cuenta de ello. Toxicity y 1 se los quedo un tipo que iba a la prepa conmigo, después me dijeron de su fama de ratero, ya muy tarde como para recuperar esos CDs.
"Tiempo Transcurrido" de Cafe Tacvba fue el primer disco en español que medio tuve, pues me lo presto una tía por unos días. Con ese disco me hice fan de los Tacvbos y aprendí que se puede expresar líricamente lo que uno quiera en español, ya que por esos entonces me hacia de la idea de que no, al tener únicamente como referente musical en español al Pop barato de la radio y MTV. Fueron los de Satélite los que me impulsaron a escribir en español, ya que créanlo o no, hubo un tiempo en que mis primeras canciones estaban en ingles.
"Sino" de nuevamente los Tacvbos tiene un lugar especial en mi corazón melómano. Fue el primer disco que compré yo solito, sin mis padres o algún familiar o amistad. El día que me lo compré es uno de mis recuerdos mas preciados. Estaba comenzando la universidad, tendría a lo mas 18 años, todavía faltaba un año inclusive para que existiera este blog. Había dejado Cancún y recién comenzaba a vivir solo en la ciudad de Mérida. Me invadía por esos días una melancolía horrible, apenas estaba haciendo amistades por lo que no tenia con quien compartir mis cuestiones, me sentía solo y medio deprimido. Pero lo hacia por una buena causa, pues ese paso, el de vivir solo, definiría mi futuro acontecer: el estar de errante en busca de algo que aun el día de hoy no se donde esta. En cuanto me enteré cuando saldría el nuevo disco de Cafe Tacvba no lo dude ni un segundo, lo compraría si o si, nada de descargarlo o de pedirlo prestado, quería tenerlo para mi y solo para mi. El día que salió aparté todo de mi mente y de mis planes, terminando la universidad sin decirle a nadie tome el camión hacia el centro y de ahí el que iba hacía la Gran Plaza, que era en ese entonces el único lugar con un MixUp. Recuerdo llegar a la tienda, verlo ahí, brillante en el estante, comprarlo, sentarme un rato en la plaza que se encontraba vacía, abrirlo y ver el artwork del disco, que era un folleto doblado en cuatro, nada de letras, solo un dibujo. En mi memoria se quedará para siempre esa imagen de mi regresando a mi casa, con el disco en las manos, en la parte de atrás del camión, ya haciéndose de noche, con los Kau chillando entre las hojas de los flamboyanes*. Esté fue el CD que mas escuché, pues mas tarde estuvo casi permanentemente en el estéreo de mi primer coche, un Sentra antiguo, acompañándome en mis primero años de universidad, hasta que se lo regalé a un primo al que le prestaba mi carro y que le agarro gusto al disco.
Realmente quisé comprar el In Raimbows de Radiohead pero no pude, porque no tenia tarjeta de crédito y aunque podías pagar literalmente nada por el, tenias que ingresar alguna tarjeta, cosa que mi padre no quizo, así que lo tuve que descargar de Rapidshare. Según yo para compensar eso, al año siguiente me compré "The Best Of" de Radiohead, sin saber sobre todo el pleito que hubo con EMI, antes que esta desapareciera. Para ese entonces ya había descargado su discografía, pero escucharlos en el coche, a todo volumen y con los bajos a todo lo que da fue la gloria. Ademas "Pyramid Song", una de mis canciones favoritas, sonaba en todo su esplendor, ya que yo la había descargado sin saber en una versión a 96 kbps, imaginen mi sorpresa al escucharla por primera vez como debía de escucharse. Ese disco me lo robaron en un campamento cristiano, donde casi me vuelan tambien mi iPod. Lo malora crece en todos lados, por si preguntaban.
Radiohead y Cafe Tacvba fue lo ultimo que compre en CDs, ya que por ese entonces iTunes estaba en su apogeo y por lo tanto tambien la piratería, por lo que podías descargar gratis de sitios como Mediafire o Megaupload la discografía entera y en buena calidad de audio de cualquier artista. Yo, como melómano mañoso que soy, descargué hasta lo que no, pero sentía cierta culpa por los artistas que no recibirían mi dinero, siendo yo un aspirante a vivir de ello, de la música, por lo que en cuanto tuve mi primer empleo y por ende mis primeras ganancias, me dispuse a comprar lo que había descargado. Infortunadamente solo me dispuse, ya que gasté mas en aparatos e instrumentos musicales y DVDs que en CDs, que por aquel entonces ya estaban de salida. Tanto, que estaban ya de oferta, por lo que aproveche y añadí a mi minúscula colección de CDs el "Ok Computer" y el "Kid A" de Radiohead, para mi sus mejores álbumes. Nuevamente, escuchar esas canciones en el auto, con las bocinas a todo lo que da fue una experiencia maravillosa. Decidí regalarle a la que en aquel entonces era mi pareja el Kid A, ya que me había comentado que alguna vez lo escuchó y le gustó, mientras que yo me quedé con el OK Computer. Ambos eran ediciones creo yo ya de barata, pues venían en una cuja verde y sin extras, como por ejemplo el folleto escondido de Kid A.
Ya por ultimo tuve el "Re" de Cafe Tacvba, ya que según yo quería, si bien ya no comprar todo lo que había descargado ilegalmente, comenzar a armar una colección de los mejores álbumes de los artistas que me gustaban, cosa que jamas concreté. Lo que si es que ademas de por supuesto la música, me encantó el folleto que traía, tan variado y colorido como las canciones del disco. Cuando lo compré no tenia idea de que probablemente sería el último CD que adquiriría en mi vida. Ya después haría mi cuenta de iTunes y al final sucumbiría satisfactoriamente ante lo seductor del streaming de Spotify.
Cada CD que mencioné tuvo su lugar en un punto especifico de mi vida, al escucharlos ahora por streaming me llevan a un pasado que ya no es pero a la vez me hacen consciente de un presente que solo me puede recordar una verdad: Que los tiempos cambian, y literalmente las cosas tambien. Pero que lo bueno sigue y seguirá en insospechadas formas de ser.
Flamboyán = Árbol de flores rojas oriundo de Madagascar pero abundante en la península de Yucatán.







